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La banda sonora de toda película porno son los gemidos desatados de las protagonistas. Los directores saben bien que es un detalle esencial para lograr en el público masculino el efecto pretendido de una manera rápida e intensa. La voz femenina excita a sus parejas porque les transmite deseo y les reafirma en sus habilidades amatorias. La pregunta es si esos jadeos son una consecuencia de su propio placer o un arma para lograr el objetivo sexual que buscan en los hombres. Para responderla, los doctores Gayle Brewer, de la Universidad Central Lancashire, y Colin Hendrie, de la de Leeds (ambas en Reino Unido) llevaron a cabo un estudio, publicado en la revista ‘Archives of Sexual Behavior’, para el que entrevistaron a 71 mujeres de entre 18 y 48 años, y sexualmente activas.


Las participantes completaron una serie de cuestionarios en los que revelaban el tipo de relación de pareja que mantenían, la frecuencia de sus orgasmos, la intensidad de sus gemidos, el momento en que los emitían y las reacciones que provocaban. La principal conclusión es que la vocalización del coito (así lo definen los especialistas) no se corresponde solo con el orgasmo, sino que en la mayoría de los casos comienza antes de lograr el clímax.

Manipulación femenina

Como explica el doctor Gayle Brewer, “los resultados demuestran que el momento del orgasmo y los jadeos están disociados, lo que indica que se realizan en parte bajo control consciente y se utilizan para manipular el comportamiento masculino en beneficio de las mujeres”. ¿Y cuál es el beneficio que obtienen? Pues depende de los casos o del momento. El 92% de las participantes en la encuesta aseguró ser consciente de que la vocalización del coito no solo estimulaba a su pareja sino que además reforzaba su autoestima. Tal es así que un 87% de ellas lo hacía para que el hombre “se sienta seguro” y su “desempeño sexual sea mejor”.


Ese efecto también resulta útil cuando el propósito de la mujer es acabar cuanto antes. El 66% de las mujeres admitió que en alguna ocasión habían simulado o exagerado los gemidos para acelerar la eyaculación de su pareja y así evitar molestias, aburrimiento o fatiga.

Pero pongamos estos datos en perspectiva. No concluyamos que cada jadeo es un arma de manipulación femenina.

También son un indicativo real de que el clímax se acerca y se disfruta. De hecho, el estudio señala que quienes gimen cuando están alcanzado el orgasmo tienden a sentir una satisfacción más intensa. Y además están enseñando a su pareja qué es exactamente lo que les gusta para que repitan la próxima vez.