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Por: Hector García/ Locutor/ Periodista

Hoy en día las redes sociales juegan un rol primordial para cualquier tipo de batalla político- electoral, y tratar de apelar a jugar con el aislamiento que Carlos Castilla del Pino, en su obra «La Incomunicación» hacia énfasis de que los seres humanos através de los dispositivos electrónicos se convertirían en personas solitarias y ajenas a la verdad, objetividad y principios.

El célebre lingüista y estratega político, Noam Chomsky, es muy claro en las famosas 10 estrategias de manipulación mediática, donde una de ellas se refiere a la creación de un problema y, después buscar la solución para tratar de confundir a la ya manipulada sociedad dominicana. Hago alusión a estos dos brillantes personajes mundiales, uno español y el otro estadounidense, con raíces judía, porque no se puede repetir todo lo que se ve por las redes sociales, televisión, radio o prensa escrita, dada que en su mayoría de veces tienen una carga ideológica y de intereses económicos, políticos y social.

La Deontología con el tiempo se ha convertido en una ciencia extraña para los que se han alejado de los valores, creencias y principios éticos con los que fueron formado en el hogar y las academias educativas, religiosas o militares. El profesional debe tener como epicentro fundamental la ética y moral, preferiblemente la clase periodística no debe estar ajeno a la participación de su preferencia, pero debe separarse de las pasiones y sesgos que pueden desacreditar su imagen y carrera.

Quien haga vida política debe tener como almohada varios libros; El Principe, Juegos de Poder, El Arte de la Prudencia, Las 48 Leyes del Poder y, muchos más escritos que construyan un verdadero proyecto. Hay que ir a la verdad y no vender una falsa imagen del famoso «ganao» porque después no saben dónde meterse los aduladores que le llenaron la cabeza de ese humo de victoria ficticia.

Las encuestas se pueden invertir, no se puede jugar con la inteligencia y capacidad de trabajo de un poderoso sector de la vida académica y política. En 30 años de edad que al día de hoy es podido contar, es visto muchos santos caer de altares, falta un año y como en los deportes, en el minuto final es que se sabe quien es el novato y quienes son los veteranos.