Fricciones entre funcionarios estorban y limitan el trabajo de los periodistas en el Palacio

Danilo sostiene encuentro con senadores del PLD para intercambiar impresiones sobre acontecer en el Congreso
septiembre 21, 2020
Viceministro denuncia eliminaron información de las visitas sorpresa de discos duros
septiembre 21, 2020
Mostrar todo

SANTO DOMINGO. Hay fuertes asomos de discrepancia entre los funcionarios encargados de dirigir la comunicación del Gobierno, según le informó a este medio una fuente orgánica.


La fuente establece que el director de Información y Prensa de la Presidencia, Daniel García Archibald, no ha ido a su oficina principal, conocida como ‘la Factoría’ y ubicada en la Dirección General de Comunicación (Dicom), muy cerca del Palacio Nacional. Esto obedecería a que él quería ser el vocero del Gobierno, cargo que ocupa Milagros Germán, quien es por ello su jefa inmediata.

Archibald estaría muy descontento con la designación de Germán, pues dice que ella no sabe “ni pío” de sus funciones. Su papel se reduce, por el momento, a asistir al Palacio Nacional y participar en ruedas de prensa y actividades oficiales, casi nunca al lado de su jefa.


La Dicom está dividida en dos departamentos: Prensa y Producción, y Páginas Digitales. Este último está dirigido por Ezequiel Rabasa, nombrado por Germán. Los periodistas de Prensa están en el Palacio y los de Producción, generalmente en la Dicom, hacen trabajos especiales en diversos ámbitos, tanto en ciudades como en pueblos y provincias.

Otra vertiente está anclada en el Ministerio Administrativo de la Presidencia, que ha absorbido la principalía de la comunicación oficial, pues tiene una robusta estructura. En efecto, cuenta con sus propios periodistas y personal técnico.


El responsable del Ministerio, José Ignacio Paliza, puso a la Dicom bajo su cargo; antes estaba adscrita al Ministerio de la Presidencia (eso quiere decir que Archibald está bajo sus órdenes directas. Por ejemplo, él debe estar donde está el ministro, quien le dice cuándo concluir las preguntas que hacen los periodistas).

Esa estructura es, en realidad, una herencia del pasado Gobierno: el entonces ministro José Ramón Peralta opacaba a los demás funcionarios y era, de hecho, el vocero oficial. Peralta creó una unidad de comunicación estratégica, encargada de repartir la publicidad (por cierto, ha trascendido que el Gobierno busca concentrar y monopolizar toda la publicidad oficial, lo que sería un “golpe mortal” para él mismo. Así lo advirtió el presidente de la Sociedad Dominicana de Diarios, Persio Maldonado).


Las cosas siguen ahora un rumbo parecido, pero ajustado a las precariedades propias de esta crisis. Por ejemplo, hace tres semanas despidieron a seis empleados del Ministerio y no se sabe cómo van a rediseñar el Departamento de Comunicación.

La crisis ha llegado a los medios. El Gobierno ha anunciado que recortará $1,400 millones de pesos por concepto de publicidad, y $1,300 millones por compras de vehículos y materiales de oficina.


Las quejas también empiezan a llegar. Así, se recogen las denuncias de los periodistas sobre las limitaciones que afrontan. Por ejemplo, muchas actividades que se realizan en el Palacio son “privadas” y esto provoca que los corresponsales no tengan acceso a ellas y, por tanto, no trascienda lo tratado. La situación es peor si se piensa que ministros y altos funcionarios participan en muchos de esos encuentros y se van de ocultis.

Otra fuente de queja es la falta de coordinación de las actividades presidenciales. Este mismo lunes, en la visita del presidente a Samaná, cambiaron el programa de actividades y los periodistas estaban “despistados”.