Finales NBA 2020: Los Angeles Lakers y el dominio en los rebotes que los tiene cerca del título

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CHARLEMOS-Rd, Los Lakers tienen una ventaja de 3-1 en las Finales ante Miami Heat y uno de los factores que los hacen ganar son los rebotes: tomaron 183 contra 149 de los de Florida, con un promedio de 11,5 ofensivos por partido.

Los Angeles Lakers ganó por 102-96 el cuarto partido de las Finales de la NBA y ahora tiene una ventaja de 3-1 ante Miami Heat que lo sitúa a apenas una victoria de conseguir el título número 17 de su historia.

LeBron James (27,8 puntos, 11 rebotes y 8,5 asistencias de promedio) y Anthony Davis (25,8 puntos, 9,3 rebotes y 3,3 asistencias de media) están brillando como las estrellas que son, los triples (35,5% de acierto) están cayendo con mayor efectividad que los de un equipo con más especialistas como Miami (35,2%) y el banco ha dado respuestas, con algunas buenas actuaciones de Rajon Rondo, Alex Caruso, Markieff Morris y hasta Kyle Kuzma.

Pero un aspecto que no puede pasarse por alto para explicar la ventaja de los Lakers en la serie es el predominio del equipo angelino a la hora de luchar por los rebotes y conseguir una mayor cantidad de posesiones de esa forma. Llevan una amplia diferencia de 183-149 en ese apartado en estos cuatro partidos y es en los recobres ofensivos donde más se nota: tomaron el 26,4% de los rebotes ofensivos posibles en la serie, un número que es alto pero no lejano de los guarismos de los angelinos en los enfrentamientos contra Portland (27,3%), Houston (25,4%) y Denver (23,8%).

El tema es que ese 26,4% es demoledor comparado con el 13,3% de Miami Heat. Los Lakers promedian 11,5 rebotes ofensivos por encuentro mientras que los de Florida toman apenas unos 5,2, no muy lejano de los 3,2 de un Anthony Davis que los aplastó en ese rubro en el segundo partido (8 rebotes en ataque).

Desde ahí el equipo de Frank Vogel toma una ventaja de 55-35 en puntos de segunda oportunidad en estas Finales que ha sido de vital importancia para sus victorias: como ejemplo, en el único encuentro en el que no lograron tener mucha diferencia (6-5) terminaron perdiendo, quedando ahí 43-37 en los tableros en un partido en el que Anthony Davis tuvo problemas de faltas y no pudo imponerse.

La última demostración fue el martes, donde tomaron cuatro rebotes ofensivos en el último cuarto y la contribución llegó no por Davis sino por mucho trabajo de los jugadores secundarios, como Rajon Rondo, Kentavious Caldwell-Pope y Markieff Morris. Desde allí llegaron cuatro puntos de LeBron James desde la vía del tiro libre cuando el partido estaba 86-83, llevándolo a 90-85 con menos de cinco minutos por jugar.

Los del Oeste volvieron a marcar diferencia en los puntos de segunda chance (12-7) en un partido que terminó con una diferencia de apenas seis tantos. Clave. Y aparte de Davis, no se explica solamente por su potencia física y talla superior al Heat: Dwight Howard apenas tomó 15 en la serie (cuatro en ataque y 11 en defensa) y JaVale McGee aún no jugó. Pero Rondo, Morris, Caruso y Kuzma hacen lo suyo con intensidad al entrar a la cancha. El base promedia 5,5 rebotes en 26,7 minutos por partido, Morris 4,3 rebotes en 22,2 minutos y Kuzma 3,8 rebotes en 21,5 minutos. Caruso, por su parte, ya lleva 6 rebotes ofensivos en la serie.

Entre Rondo, Caruso y Morris tomaron cinco ofensivos en 81 minutos combinados en el cuarto encuentro, contra siete de todo Miami en 240 minutos. «Ellos tuvieron muchos rebotes ofensivos y oportunidades de segunda chance, en las que habíamos defendido realmente bien y pudieron conseguir otra oportunidad más», comentó Erik Spoelstra luego del partido.

Los Lakers se han lucido durante el año en eso, siendo el cuarto equipo de la NBA en cuanto a porcentaje de rebotes ofensivos tomados y el segundo en porcentaje de rebotes defensivos, mientras que Miami, un equipo que no carga bien el aro rival (ubicado 27 en la temporada) y que ahora lo hace menos por la preocupación de no permitir que los Lakers corran el contragolpe, al menos era efectivo protegiendo los de su canasto (terceros en la 2019-2020). Pero con la formación sin predominancia en la pintura que han utilizado en esta serie se les complica el trabajo.

Pareciera que en California quedó claro el mensaje que bajó Pat Riley, ahora directivo de Miami Heat, en la década del 80, cuando fue entrenador de los Lakers y ganó cuatro campeonatos de la NBA en la era del «Showtime»: «Sin rebotes no hay anillos».