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Por :reverendo Nersido Borg Cedeño

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- EL día primero de Febrero del 2001 fue promulgada la Ley 25-01 que oficializa en nuestro país el 25 de Marzo de cada año como el «Día Nacional del Niño por Nacer,» reafirmando así el compromiso del Estado Dominicano con la promoción, protección y defensa de la vida desde la concepción, tal y como lo establece el artículo 37 de nuestra Constitución.

El Concilio Evangélico de las Asambleas de Dios entiende como un acto de sensatez y coherencia con lo establecido en nuestra Carta Magna la decisión adoptada por la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados de excluir del anteproyecto de ley del Código Penal la despenalización del aborto, por lo que felicitamos no sólo a los diez de quince diputados que votaron a favor de la vida, sino también a la inmensa mayoría de nuestros legisladores comprometidos con los Valores Fundamentales de Nuestra Nación y que de seguro garantizarán que La República Dominicana continúe siendo una Nación Pro Vida.

Estamos muy conscientes de que una nueva corriente ideológica está arropando la humanidad e impulsada por poderosas fuerzas foráneas, aliadas a ciertos sectores de influencia nacional, presionan a nuestros gobernantes con la intención de imponernos un sistema de valores que se antepone a los principios de la Fé cristiana que nos legaron los fundadores de nuestra nacionalidad, por lo que como pueblo de Dios estamos llamados a orar constantemente y obrar con determinación y prudencia en oposición a las fuerzas del mal, pues como dijera Eliseo, “son más los que están con nosotros”.

En tal sentido Las Asambleas de Dios mantiene su postura de rechazo a cualquier tentativa que pretenda introducir en nuestra legislación penal, cualquier figura tendente a menospreciar la vida humana aún desde el vientre de su madre, lugar que Dios dotó de todos los elementos necesarios para constituirlo en el refugio más seguro del niño, hasta el momento de su nacimiento y donde según nos enseña la Biblia en el salmo 139, el ser humano tiene su primer encuentro con su creador.

Nos identificamos con toda iniciativa que preservando el orden público y las buenas costumbres contribuya a fortalecer el respeto a la vida del niño por nacer y orientamos a nuestros ministros y congregaciones a observar una conducta digna de su alta investidura como embajadores del Reino de Los Cielos, al manifestar su posición en torno a la defensa de los sagrados postulados de La Palabra de Dios.