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Por Victor Díaz

La justicia dominica es selectiva y abusiva cuando de juzgar a gente de poder en contra de pobres se trata, que no les extrañes que personas acusadas y condenadas por muertes se paseen en las calles del país empavonados y sonrientes como si fuese a un animal que le quitaron la vida.

Tal es el caso de Joseph Agustín Hidalgo Gómez, el cual ha tenido varios casos con la justicia, pero sospechosamente de todos sale airoso. El más reciente es de un hecho ocurrido el pasado julio en la carretera San Francisco de Macorí-Tenares, cuando dio muerte al joven Edwin Acosta Jiménez y se le cantó tres meses de prisión preventiva, aun cuando se le encontró almas ilegales y era acusado de asesinato.

La fiscalía de la provincia Duarte, parece la casa del señor Hidalgo donde se pasea libremente bajo la más desvergonzada impunidad. Según algunas fuentes no es el primer insistente de Joseph con la justicia, ya en otras dos ocasiones supuesta y a legadamente asesino y no cumplió la condena.

Según las fuentes, para esto el individuo antes mencionado se vale de hostigar a los familiares de sus víctimas y comprar monetarias mentes a testigos, además de contar con el apoyo de su Padre de quien se dice es todo un poder en la provincia Duarte.

Edwin Acosta, la última víctima de quien parece ser un sicario, venía saliendo del trabajo junto a otro compañero cuando fue ejecutado por Hidalgo en el medio de una discusión de tránsito sin remordimiento ninguno.

A pocos meses de ese lamentable hecho, Hidalgo está haciendo todo lo posible por salir de la cárcel al límite de mandar amenazas a testigos y familiares supuesta y a legadamente, igual como lo hizo hace apropiadamente 4 años en un caso similar donde mato a alguien y no pago por el hecho.

La fiscalía, debe empoderarse de casos como este, donde queda la protección al ciudadano cuando la justicia cuida al delincuente y no a la víctima, iniciar una investigación minuciosa del porqué ese caballero no ha cumplido ninguna de las sentencias que le han sido impuestas es una deuda de la justicia dominicana con los familiares de esas víctimas.

La licencia para matar del señor Gómez, seguirá hasta que la justicia se haga respetar ante él y la mano oscura que lo arropa y protege del brazo de la ley.