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La era de la exploración espacial trae consigo un nuevo riesgo: la invasión extraterrestre. Pero probablemente no sea como la imaginas o como la ha mostrado Hollywood durante décadas, sino que más bien llegaría en forma de contaminación microbiológica.

El investigador Anthony Ricciardi, de la Universidad McGill de Canadá, publicó un artículo en la revista científica BioScience, donde junto a otros colegas describió los peligros que representan estos organismos para la seguridad biológica de la Tierra y propone un enfoque para abordarlos. “Las invasiones biológicas son un problema de bioseguridad global que requiere soluciones transfronterizas rigurosas”, sostuvo.

A su juicio, esta amenaza podría ser más pronto de lo que se creía y pese a las medidas de precaución de las agencias espaciales, como las “salas limpias” que permiten aislar cepas bacterianas que se adhieren a las naves espaciales y que son resistentes a la extrema a la radiación ionizante, la desecación y los desinfectantes.

Según los investigadores, parte de los mayores riesgos están asociados al aumento de las empresas privadas de exploración espacial, como SpaceX de Elon Musk, que pretende enviar la primera misión tripulada a Marte en los próximos años.

“Ante el aumento de las misiones espaciales, incluidas las destinadas a devolver muestras a la Tierra, es crucial reducir los riesgos de contaminación biológica en ambas direcciones”, afirmó el investigador, en declaraciones a Live Science.

“Podemos especular sobre qué tipos de organismos podrían encontrarse si los astrobiólogos encontraran vida. Las formas de vida más plausibles serían microbianas y probablemente se parecerían a las bacterias”, explicó.

Los planetas siempre han intercambiado material a través de meteoritos, pero la exploración espacial humana podría acelerar la contaminación, explicó Jennifer Wadsworth, de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Artes de Lucerna en Suiza, quien no participó en el estudio.

“La línea entre exploración y conservación es muy delgada. No se debe abandonar uno a costa del otro, pero ambos requieren una consideración cuidadosa”, afirmó Wadsworth.

Si bien los investigadores consideran que el riesgo de contaminación interplanetaria es bajo, advierten que es necesario tener cuidado con aquella basada en los impactos negativos que las especies invasoras han tenido en la Tierra.

En ese sentido, Ricciardi considera necesaria una mayor colaboración entre los astrobiólogos que buscan vida extraterrestre y los biólogos que estudian las especies invasoras en la Tierra. “Mejoraría los protocolos internacionales existentes para la bioseguridad planetaria, tanto para la Tierra como para los cuerpos extraterrestres que podrían contener vida”, aseguró.

Según el investigador, tecnologías portátiles de secuenciación de ADN en tiempo real, junto con bases de datos de contaminantes orgánicos conocidos, podrían permitir respuestas rápidas.

“Los protocolos para la detección temprana, la evaluación de peligros, la respuesta rápida y los procedimientos de contención que se emplean actualmente para las especies invasoras en la Tierra podrían adaptarse para tratar con posibles contaminantes extraterrestres”, explicó.